Primun Movile . Placidus de Titus. Tesis 29-37 Libro I

 

 


29. Las diferencias de las cualidades celestes que hay en los compuestos, tanto vitales como no vitales, dependen de las diversas convenciones y familiaridades de las luminarias, con las demás estrellas, tanto erráticas como fijas, y de los diferentes lugares en el Zodíaco, en cuanto sean de diferente naturaleza; pues simplemente de los lugares, tanto en el Zodíaco como alrededor del mundo, es decir (si se los considera así), se derivan las cualidades primarias de los elementos.

30. El momento verdadero del día en que alguien nace (dejando de lado todas las opiniones de los autores) es cuando el feto se vuelve independiente de su causa finita; entonces tiene lugar un influjo inmediato. En la constitución del momento celestial, no es necesario que perdure más tiempo para que los efectos sean la causa que se conserve; sino que es suficiente que concurra con las otras causas más próximas para conferirle el ser y las cualidades de su naturaleza; pues así es que el que nace, durante toda su vida, tiene una referencia a los efectos y, por así decirlo, los representa; y así como la estampa o marca se asemeja al sello, así la constitución de las estrellas representa a su natividad.

31. Los astros introducen en el animal su poder y sus cualidades virtuales, con ciertas dimensiones de tiempo: éstas preordenan los efecto. Los accidentes naturalmente activos suceden en sus tiempos señalados, comienzan en el momento del nacimiento hasta la conclusión de la vida; Los periodos de días y meses, preordenados sucesivamente, en orden y cooperación, están listos para actuar en ese tiempo preordenado, cuando las constituciones favorables son las mismas que sus causas de preordenación; porque las diferentes causas presentes no pueden producir ningún efecto a menos que concuerden con ellas.

32. En la constitución de las estrellas, se dice que los lugares de nacimiento continúan inamovibles, lo mismo que los Significadores y Promisores de efectos; y esto solamente en razón de la retrospección del temperamento de ese lugar de nacimiento a esos lugares; pues mientras las estrellas concurren con las causas más próximas para conferirle existencia, imprimen en ese animal tantos grados de sus cualidades como efectúan desde esos lugares en que se encuentran; y por lo tanto ese animal respeta, durante toda su vida, los lugares de las estrellas de su lugar de nacimiento, como siendo siempre inamovibles.

33. Pero hay un doble movimiento de los astros, es decir, uno bajo el Primum Mobile y otro alrededor del Mundo, por los cuales, como hemos dicho, influyen, y debemos suponer en consecuencia, que los Significadores gobiernan las cosas que les son sometidas por este doble movimiento, a saber, bajo el Primum Mobile y alrededor del Mundo.

Así, en una primera consideracion, los Significadores permanecen inmóviles en el Mundo, es decir, en sus Círculos Horarios de Posición; en la segunda están en un estado de inmovilidad en sus lugares inmediatamente bajo el Primum Mobile: los Promisores en la primera consideracion permanecen inmóviles bajo el Primum Mobile, pero se mueven con sus partes del zodíaco al Círculo Horario de Posición del mismo Significador.

En la segunda consideracion, los Significadores permanecen inmóviles en el Mundo, es decir, en la posición del Círculo Horario, pero se mueven de una manera inmediata bajo el Primum Mobile, al lugar del Promisor tomado bajo el Primum Mobile.

34. Decimos que los significadores continúan inamovibles en su situación mundana. Por situación mundana nos referimos al círculo horario, es decir, (según Ptolomeo) de horas desiguales, no los círculos de posición que pasan por las secciones comunes del horizonte y meridiano, como aparecerá más detalladamente más adelante. Asimismo, cuando decimos que los significadores en la moderación anterior permanecen inamovibles, en tal situación, no excluimos el cambio de Dec; queremos decir que los moderadores siempre deben continuar y avanzar por su propio camino real y natural; como si habláramos del a en la eclíptica, o de b en su círculo, constituyendo el Dragón, en el que está en perpetuo movimiento, y en el que altera sucesivamente su Lat.

35. a, cuando se encuentra en los crepúsculos, antes de salir y después de ponerse, no permanece allí inmóvil bajo el círculo horario; sino en las crepusculinas, paralelas al horizonte, en las que siempre nos proporciona el mismo grado de intensidad de luz, a partir de cuya igualdad de intensidad de luz se dice que continúa inamovible; porque si, con respecto a nosotros, variara en el grado de intensidad de la luz, no se podría decir que permanece inmóvil, sino que estaría en un estado de movimiento. En el espacio restante de oscuridad; a debe estar dirigido, con referencia desde los límites de los crepúsculos hacia lo más bajo; como si dijéramos, por la división proporcional de los arcos oscuros, que son los semiArcos nocturnos. Esto se mostrará más plenamente más adelante.

36. Los moderadores de las cosas son 5: a, b, 1 , 0 (el Horóscopo del País) y p (el Horóscopo Lunar); cada uno de estos modera su propia especie de asuntos, no pudiendo moderar los asuntos relacionados con otro moderador. Es importante observar esto, para no caer en error o confusión.

37. Los lugares Aféticos del mundo, o aquellos donde se reciben los Moderadores de la vida, son cinco, a saber: la Casa de Oriente, la C10, la C9, la C7 y la C11; en cualquiera de los cuales, al encontrarse el Sol, se convierte siempre en Moderador de la vida; pero si está ausente, la Luna, etc. según la doctrina entregada por Ptolomeo en su libro tercero, que debemos seguir con rigor absoluto y sin la menor excepción, que quien, por descuidar las luminarias, si se encuentra en los lugares aféticos, reciba el Horóscopo como Moderador de la vida, sería culpable de un gravísimo error y sería indigno del nombre de profesor de la verdadera y natural Astrología.




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