Placidus de Titus. Primun Mobile Libro I, Canones 14 a 28
14. Las potencias ejercen su influencia sobre la materia, según cada una de ellas: la sensitiva sobre los objetos, la vegetativa sobre los elementos; y cuanto más perfectas sean por la preparación de la mezcla, mayor y más rápido será su alimento, pues se convierte con mayor facilidad y perfección en la sustancia del animal.
15. Hay cuatro colores principales, a saber: blanco, negro, luz y oscuridad. Por luz no entendemos lo que se difunde desde a y el fuego, sino el color que surge de la intensidad de esa luz que es casi como el oro; por oscuridad, su privación. Pero hay algunos colores que están compuestos de cualidades celestiales, otros son elementales de estos elementos; pero es posible que fluyan infinitos de su mezcla alternada. El blanco es un color meramente pasivo, la luz es activa.
16. Las estrellas, aunque nunca dejan de actuar y causan una alteración en las cosas de abajo, sin embargo, a partir de ese cambio no producen ningún efecto notable, a menos que se trate de familiaridades. Llamamos “familiaridad” de las luminarias, al poder de su encuentro, proporcional al influjo de su movimiento. Bajo el nombre de luminarias entendemos no solo todas las estrellas, sino también otros fenómenos igualmente poco comunes; y excluimos todo otro lugar del cielo que esté desprovisto de luz, porque sólo por la luz influyen las estrellas, como se ha dicho antes. Por los poderes de las <Con>, excluimos de las familiaridades aquellas estrellas que de ninguna manera pueden unirse entre sí; pero es claro que las familiaridades no tienen su lugar en los cielos, sino en el sujeto inferior ordinario, es decir, según su modo de recibirlas, como se ha manifestado.
17. Los autores tratan de las diversas y diferentes formas y divisiones de las Casas celestes, de las cuales sólo aprobamos la que enseña Ptolomeo, es decir, una por cada dos horas temporales; rechazamos todo lo demás como vano y completamente inconsistente con la naturaleza.
18. Los Signos y Casas no tienen real distinción en los cielos, sino en el sujeto ordinario inferior, según su manera de recibir el influjo de las estrellas; los Signos tienen igualmente un sexo verdadero y cierto, masculino, por una influencia proporcional, en los lugares donde comienza la cualidad activa; femenino donde es pasiva; que mencionaremos a continuación.
19. De la intensidad de la luz procede una cualidad activa; de su extensión, una pasiva; en una palabra, todo principio natural de una virtud activa tiene su origen en la intención de la luz; pero el principio de una virtud pasiva, en su extensión. Por eso, las formas sustanciales y materiales y todas las cualidades activas en especie se refieren al a; pero a b, ese principio, la Materia, y todas sus cualidades, pasivas en especie.
De donde es manifiesto que a tiene virtud activa por razón de la intensidad de su luz, pero b, pasiva por razón de la extensión, aunque en realidad hay intensidad y extensión en ambas; pero en a prevalece la intensidad, y en b la intensidad es insignificante, y prevalece la extensión; y como por su aumento y disminución nos muestra la variada cantidad de su luz, en las cosas aumenta y disminuye la materia y la humedad.
20. La variedad de colores en las estrellas produce una diversidad de efectos. Así, el color de las luminarias, a a del oro, posee una virtud activa, lo mismo que la intención de la luz, porque procede de la intención de la luz y, por así decirlo, de la causa aproximada. El blanco posee una virtud pasiva, como la extensión; pero estos dos colores primarios se relacionan con efectos de naturaleza simple que son excelentes, como las sustancias materiales, etc. Los otros colores en las estrellas son causa de cualidades específicas; así, el azul y el amarillo, como los de f y d , que son una mezcla de blanco y oro, dan signos de naturaleza templada por el calor y la humedad; en el azul, predomina el calor; en el amarillo, la humedad; y, por lo tanto, estos dos planetas confieren lo que es bueno, útil y agradable: el primero es masculino, a causa del calor demasiado intenso; el segundo, femenino, debido al exceso de humedad. Los colores plomizos y ardientes, como los de g y e, muestran intemperatura: frío y seco en e, caliente y seco en e. g es más frío que seco y, por lo tanto, masculino; e , más seco que caliente y, por lo tanto, femenino.
21. Pero, en general, los efectos, según su naturaleza, propiedades, inclinaciones, movimientos, etc., imitan a su causa; pues la manera de actuar sigue a la del ser. Así como la obra de g es desagradable, rígida, fría, oscura y negra, su movimiento lento, etc., más aún, de las inclinaciones de la luminaria que proceden del movimiento local, se siguen las inclinaciones en los efectos; como del acceso y el receso, se sigue el acceso y el receso de la inclinacion y los efectos; de su situación cercana y distante, se deriva la acción cercana y remota; de su comienzo, el principio de la acción; de la continuidad, su continuación; de su aumento, el aumento.
22. Del acercamiento y proximidad de las estrellas se sigue el aumento de su luz, según la extensión; y del aumento respecto de la extensión, se sigue una mayor intensidad de la luz, según el grado, al menos en el efecto. Del aumento de la luminaria, respecto de la extensión, se sigue un aumento de humedad; de una mayor intensidad de la luminaria, se sigue un mayor calor; y así en cada una de ellas. El Segundo Tratado general de Aristóteles, en la página 56, en sus investigaciones sobre la causa de la perpetuidad del ascenso y caída de las cosas, nos informa que no sólo una inferencia puede asignar la causa de este ascenso y caída, sino también la que contiene diferentes movimientos, a los que las causas acceden y retroceden, están cerca o lejos en su constitución; y su acceso y proximidad, son la causa de la generación; su receso y situación lejana, de la corrupción.
23. Hay una formación de cuatro conjugaciones de la manera de la influencia estelar, a saber: en el aumento y la situación cercana de la luminaria; en su situación cercana y disminución; en su disminución y distancia; y en su distancia y aumento. Por estas conjugaciones se constituyen cuatro cuartos: primero, en el mundo, que son los circuitos de las estrellas durante el día de este a sur, de sur a oeste, de oeste a lo más bajo, y de lo más bajo a este. Segundo, en el Zodíaco y las estaciones anuales, de A a D, de D a G, de G a J, de J a A.
24. Hay cuatro aspectos de los planetas respecto del a; desde el apogeo del epiciclo hacia la primera estación (en b hacia el primer decatom); desde la primera estación hasta el perigeo; desde allí hasta la segunda estación (en b hacia el segundo decatom), al menos hasta el apogeo. De esto se deriva una excelente razón por la cual los tres superiores se suponen más fuertes: si se encuentran matutinos u orientales, del a, los tres inferiores vespertinos u occidentales; porque entonces tienen mayor grado de luz, en que consiste su influencia virtual, y entonces se les llama orientales; pero occidental, en todo caso. Todo el mundo sabe hasta qué punto los autores se han ocupado, aunque en vano, de la orientalidad de los planetas.
25. Desde los puntos cardinales del mundo y del Zodíaco, las estrellas comienzan a influir en las cuatro cualidades primarias: desde el Ic y el trópico de D, la humedad; desde 0 y A, el calor; desde el 1 y el trópico de J, la sequedad; desde el oeste y G, el frío; pero por todos estos medios, las estrellas, aunque tienen su naturaleza absoluta en sí mismas, no por ello producen todas las cuatro cualidades primarias, aunque con una diferencia, a causa de la diversidad de la naturaleza de las estrellas; pero aumentan continuamente las cualidades que producen, avanzando sucesivamente a los puntos opuestos; tal es la razón por la que también disminuyen la cualidad contraria.
26. De esto se infiere que la influencia y los rayos de las estrellas dependen del movimiento e iluminación reales, no de la cantidad de espacio celestes ni de la situación: y por tanto las estrellas en las Casas Cadentes son débiles; en los Sucedentes fuertes; en los Cardinales más fuerte, etc.
27. Todas las cualidades activas, ya sean de los elementos o de los compuestos, dependen de la extensión horaria de las estrellas alrededor del Mundo; pero como la duración de las cosas es variada, anual, mensual y diurna, con lo cual Ptolomeo está de acuerdo en su capítulo de los que no necesitan Alimento y en el Segundo Estagirita y Tratado General, p. 57. Son diurnas, por ser las primeras e inmediatas en el orden del trabajo; porque en el orden de perfección son las más bajas, y las duraciones anuales están en primer lugar, a causa de su perfección.
28. Las cualidades virtuales de los elementos dependen de las Lat de las estrellas en el Zodíaco. Las cualidades vitales de los que viven durante meses y años dependen del lugar del a en el zodíaco, y de b con respecto al a, como causas presentes, pero están predeterminadas por el movimiento del a alrededor del mundo y por b alrededor de la Tierra: de donde se derivan los movimientos de las direcciones y las progresiones.

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