Placidus de Titus, "Filosofia Celestial", Libro I, Tesis 1 a 13

 


 


PRIMUM MOBILE

                                                                
TESIS, 1 a 13
                                        
Del Libro I del  Autor (Placidus de Titus)

                                             

" FILOSOFIA CELESTIAL"


1. Es imposible que las causas celestes eficientes (al estar tan distantes de las cosas de abajo) influyan en los cuerpos sublunares, a menos que sea por algún medio o virtud instrumental, por lo cual se unen a los cuerpos, sujetos, o simples, o ambos. No puede haber acción en el sujeto que no esté afectada por alguna virtud activa; porque si es así, el efecto podría ser producido en el sujeto, sin ninguna causa eficiente; por lo cual decimos que la causa instrumental de las estrellas es la luz, y que esta sola es suficiente para producir las cuatro cualidades primarias, por las cuales llegan a toda la especie de efectos naturales: por el movimiento las estrellas aplican esta luz y rechazamos una influencia secreta como superflua, es más, incluso imposible.

2. Las propiedades principales de la luz de las estrellas son dos, (a saber) la intensidad y la extensión; de los colores que son menos importantes, y que los sentidos muestran que se encuentran en las estrellas, no se puede concluir que las estrellas sean corruptibles, al menos en cuanto al conjunto, porque los extraños fenómenos que muy frecuentemente nos aparecen, demuestran que hay cambios en el cielo; porque en los cuerpos incorruptibles se pueden encontrar colores: en una palabra, nada es visible si no tiene color. Otras proiedades de las estrellas son la figura, la disposición local, el brillo y la oscuridad: el movimiento local es una especie de pasión (caracteristica o impulso) por el que aplican (proyectan), aumentan y disminuyen su luz, se elevan, se ponen y retroceden, de cerca y de lejos.

3. Las estrellas no actúan ni sufren alternativamente en los cielos; sólo reciben luz del a, que con alteraciónes nos comunican el color propio de cada una de ellas: pero varían sus acciones en los sujetos inferiores, en la medida en que actúan juntas con igual armonía; y esto es suficiente para toda la variedad de efectos.

4. Aunque las estrellas, por su movimiento en el cielo, cambian alternativamente de constitución y tienen un determinado grado de intensidad y una determinada cantidad de extensión de su luz, no actúan sobre aquellas inferiores, según la verdadera y real intensidad y extensión de esa luz que tienen en común, sino sólo según lo aparente; respecto de los cuales se unen a esos cuerpos transitables: por esta razón, las estrellas actúan sobre los sublunares sólo según el grado de intensidad y la calidad de extensión de la luz por la cual se unen a esos cuerpos transitables: cuanto menor es su intensidadad y extensión, mayor es su distancia de las cosas sometidas; pero su acción es la misma con respecto a esa extensión a la que se oponen, como lo experimentamos muy claramente en la Luna. Influyen según su situación y proximidad al tema transitable. Los eclipses invisibles no tienen influencia; Los nuevos fenómenos actúan sólo en aquellos lugares en las que se ven: de modo que las estrellas, donde no salen, están inactivas.

5. Los astros son en verdad la causa universal, e indeterminada, en cuanto a sus efectos específicos e individuales; pero se determinan según la variedad de las causas más próximas y transitorias: como a que derrite la cera, seca el barro, lo blanquea, ennegrece la piel humana, como el hombre que engendra al hombre, el león al león, etc.

6 Las estrellas no pueden ser signos de efectos, a menos que sean también causas; por lo que las interrogaciones, a la manera de los antiguos, no tienen lugar en la naturaleza, salvo sólo en los efectos eminentes, en los que mueven la causa aproximada de los efectos naturales; también mueven las partes, órganos y miembros del sujeto transitable. En el feto se respetan los padres, sexo, número, figura, etc. El estado actual de los planetas produce el efecto actual, según un poder preordenado y preexistente, y por lo tanto son causa o no causa, no sólo signos. Pero las constelaciones que por el momento ponen en acción sus efectos son las mismas que las causas de la proordinación; y así de la muerte, etc. Porque causas diferentes no pueden hacer actuar lo no deseado preexistente, según la potencia de los efectos.

7 Y puesto que para distinguir y conocer los efectos de cualquier estrella, es necesario conocer la diferencia, naturaleza y orden de esos efectos, según la más sana filosofía; Después de establecer los primeros principios de todas las cosas, la Materia y la Forma sustancial, las cualidades primarias y compuestas, las distinguimos todas en dos clases principales, a saber. en lo pasivo o femenino y en lo activo o masculino. A la primera clase llamamos nuevamente materia y cantidad, o cualidad, en cuanto es pasiva, con todas las demás cualidades que se derivan de su humedad, sequedad, rareza, densidad, levedad, sec. A las formas masculinas, sustanciales y materiales, las cualidades que son activas, como la luz, el calor, el frío, el olfato, el sonido y todas las virtudes activas de los compuestos, etc.

8. Llamamos “commixión” a la unión de miscibles alterados, y añadimos, perfeccionados por los superiores eficientes, Orden y Naturaleza, es decir, de una cualidad celestial, de la que depende el brebaje de esos miscibles; por lo que son más perfectos los compuestos que tienen una mezcla mayor y más perfecta con aquellos miscibles, y en consecuencia una cualidad celestial más intensa; y menos intensa, los que tienen menos cantidad.

9. La virtud de lo compuesto, o las cualidades, que, en efecto; con respecto al gran número, variedad y efectos, merecen nuestra admiración, no le llamamos elementales, ni procedentes de los elementos, sino cualidades celestiales, que en su conjunto se derivan de la luz celestial; por lo tanto, las cualidades elementales y celestiales son de diferentes clases: y aunque las estrellas pueden producir cualidades elementales en su transmutación alternada, tambien producen otras más excelentes, por lo que alcanzan la producción de todas las clases de compuestos.

10.- Al calor vital y la humedad radical en los animales, coincidimos con Aristóteles en denominar cualidades enteramente celestes, producidas a partir de la luz del Sol y de la Luna, con la concurrencia (que no se puede negar) de todos los demás astros, por lo tanto están producidos a partir de toda la diversidad de compuestos, aunque algunos de naturaleza tan opuesta entre sí; asi, las luminarias, con las maldades, generan lo venenoso, o lo hostil, en lugar de lo que engendran con lo benigno, y al contrario; de donde se derivan mutuamente las antipatías y simpatías de las cosas.

11. Las cualidades, tanto de los compuestos como de los elementos, son al principio poderosas, siempre, según su naturaleza; tambien son activas: pero esa actividad tienen su existencia por sus movimiento constante; porque sucesivamente entran en acción desde sus posiciones poderosas: por lo cual son nuevamente restauradas a su estado natural de cualidades reales.

12. Del calor vital y de la humedad radical de la potencia animal surgen los sensitivos, apetitivos, digestivos, retentivos, expulsivos, etc. distintos unos de otros, y cada uno tiene su ejercicio y acción; por lo que esas potencias tienen primero una existencia poderosa y luego una existencia activa.

13. Esas cualidades vitales se extinguen de dos maneras: natural y violentamente. Primero, por un consumo final de un poder preexistente en una vejez extrema; en segundo lugar, por una extinción violenta, manifestada por una causa concurrente diferente. 

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