Hermetismo vs. Teosofía


Hermetismo vs. Teosofía


La  agria disputa suscitada entre estas dos formas de espiritualidad arranca desde casi los inicios de su formulación. El concepto de filosofía cósmica (Hermetismo) fue una forma de dar cuerpo a una serie de anhelos espirituales latentes en la sociedad europea de finales del siglo XIX.
El espiritualismo ya había hecho su presentación en sociedad de la mano de ilustres representantes como P. B. Randolf, un doctor afroamericano que escribió de forma muy extensa y didáctica sobre sus visiones y contactos con el mundo más allá  de la esfera de lo  sensible. Videntes muy famosos se hicieron su lugar en círculos sociales cada vez más ávidos de penetrar en aquellos mundos desconocidos y llenos de misterio.
El vacío que habían dejado las organizaciones religiosas tradicionales parecía que iba a llenarse exitosamente por un sin fin de nuevas propuestas espirituales amparadas todas ellas en la proximidad mayor o menor con ciertos espíritus que las decían guiar en aquel laberíntico universo de enmarañadas filosofías.
Una propuesta destacada fue la del filosofo polaco Max Theon. Presentándose como un enviado de ciertas inteligencias superiores organizo un círculo de adeptos que difundieran su mensaje espiritual. Como cabeza visible de esa organización fue elegido el filosofo ingles P. Davidson y así comenzó su andadura la Hermandad de Luxor en Londres. Organizada a base de círculos concéntricos de estructura similar a la masonería la Hermandad se dedicó durante algún tiempo a la difusión de las ideas de orientación neoplatónica o neo pagana que se resumía en el hermetismo o filosofía de Hermes, resumen de la filosofía de la antigüedad en occidente, es decir de Grecia y Roma con los añadidos de la cultura islámica, pero en forma totalmente ajena a influencias asiáticas, indias o tibetanas. 
La Hermandad de Luxor tuvo una relevancia importante en la difusión de sus ideas a base de cursos y conferencias, a ello contribuyo notablemente su secretario T. Bourguyne, quien publico un libro con el resumen de las lecciones y cursos que ofrecían a sus neofitos que aspiraban a ser iniciados. 
Por la Hermandad de Luxor pasaron casi todos los personajes de cierta importancia dentro de los círculos espiritualistas de su época. Este movimiento espiritual, no ajeno a fraudes y escándalos de índole diversa paso el atlántico instalándose en New York, la capital de la época y crisol de todo el conjunto de pueblos europeos fundamentalmente, que huyendo de la intolerancia y el dogmatismo creían haber encontrado una tierra prometida de libertad donde desarrollarse sin las ataduras políticas e intelectuales  de las viejas metrópolis europeas.
 En New York, HP Blavatsky, una emigrante rusa, de conocidas dotes de vidente, que ya había participado, aunque sin gran éxito, en la Hermandad de Luxor londinense,  se hizo muy famosa de la mano de su amigo y benefactor el coronel T.S Olcott, un sincero y quizá algo crédulo e ingenuo admirador de los portentos espiritistas que se producían en aquella época.
Utilizando el mismo sistema ya conocido de la conexión con “inteligencias superiores” Blavatsky inició una correspondencia por escrito con ciertos “Mahatmas”, seres espirituales de una región superior a nuestro mundo sensible material. El éxito de estas correspondencias le llevó a convertirse en una escritora prolífica de éxito ganando tanto adeptos como detractores en un gran número.
 Mientras tanto el hermetismo de la Hermandad de Luxor se diluía   a la vez que su fundador Max Theon se retiraba a su residencia campestre de Argel donde permaneció sumido en sus meditaciones y dedicado solo a escribir junto a Mira Alfasa, la que fue su compañera durante toda su vida. Diversas vicisitudes personales del resto de miembros de la dirección de la Hermandad hicieron que esta se disolviera dando paso a numerosas formaciones generadas entre sus miembros, todas ellas orientadas en forma muy diversa, fruto de la personalidad de cada uno de los lideres que encabezaron los grupos. 
De entre ellos la Sociedad Teosófica fue una de las formaciones que tuvo mayor renombre, sus grupos de trabajo se multiplicaron formándose grupos regionales, nacionales, etc., en casi todas las capitales europeas y en EEUU.