6 LA CASTRACIÓN DE URANO


 

Robert Graves: "Los mitos griegos"

Traductor: Luis Echávarri, revisión: Lucía Graves

a. Urano engendró a los Titanes en la Madre Tierra después de haber arrojado a sus hijos rebeldes, los Cíclopes, al Tártaro, lugar tenebroso en el mundo subterráneo que se halla A la misma distancia de la tierra que la tierra del cielo; un yunque que cayera tardaría nueve días en llegar a su fondo. En venganza, la Madre Tierra incitó a los Titanes a que atacaran a su padre, y ellos lo hicieron, encabezados por Crono, el más joven de los siete, al que ella armó con una hoz de pedernal. Sorprendieron a Urano mientras dormía y fue con esa hoz de pedernal con lo que le castró el cruel Crono, asiendo sus órganos genitales con la mano izquierda (la que desde entonces ha sido la mano de mal agüero), y luego los arrojó al mar. junto con la hoz, desde el cabo Drépano. Pero algunas gotas de la sangre que fluía de la herida cayeron sobre la Madre Tierra, y ésta dio a luz a las Tres Erinias, furias que vengan los crímenes de parricidio y perjurio y se llaman Alecto, Tisífone y Megera. Las ninfas del fresno, llamadas Melíades, nacieron también de esa sangre.
b. Los Titanes pusieron en libertad a los Cíclopes que estaban en el Tártaro y concedieron la soberanía de la tierra a Crono.
Sin embargo, tan pronto como Crono se encontró en el mando supremo volvió a confinar a los Cíclopes en el Tártaro, juntamente con los gigantes de cien manos, tomó como esposa a su hermana Rea y gobernó en Elide
[1].

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1. Hesíodo, quien registra el mito, era cadmeo, y los cadmeos provenían del Asia Menor (véase 59.5), probablemente a causa de la caída del imperio hitita, y llevaron consigo la fábula de la castración de Urano. Se sabe, no obstante, que el mito no era de creación hitita, pues se ha descubierto una versión hurrita (horita) anterior. La versión de Hesíodo puede reflejar una alianza entre los diversos pobladores pre-helénicos de la Grecia central y meridional, cuyas tribus dominantes favorecían el culto de los Titanes, contra los invasores helenos primitivos provenientes del norte. Obtuvieron el triunfo en la guerra, pero inmediatamente después reclamaron la soberanía sobre los nativos septentrionales a los que habían liberado. La castración de Urano no es necesariamente metafórica si algunos de los vencedores provenían del África oriental, donde, hasta el presente, los guerreros gallas llevan al combate una hoz en miniatura para castrar a sus enemigos; hay estrechas afinidades entre los ritos religiosos del este de África y los de la Grecia primitiva.
2. Los griegos posteriores leían «Crono» como Chronos. «Padre Tiempo» con su hoz implacable. Pero se le representa en compañía de un cuervo, como, a Apolo, Asclepio, Saturno y al dios británico primitivo Bran; y cronos significa probablemente «cuervo», como la palabra latina cornix y la griega corone. El cuervo era una ave oracular y se suponía que albergaba el alma de un rey sagrado después de su sacrificio (véase 25.5 y.50.1).
3. Aquí las tres Erinias, o Furias, que nacieron de las gotas de la sangre de Urano, son la triple diosa misma; es decir, que durante el sacrificio del rey, destinado a hacer que fructificasen los sembrados y huertos, sus sacerdotisas debían llevar máscaras de Gorgona amenazadoras para ahuyentar a los visitantes profanos. Sus órganos genitales parecen haber sido arrojados al mar para estimular la procreación de los peces. El mitógrafo entiende que las vengativas Erinias aconsejaron a Zeus que no castrara a Crono con la misma hoz, pero su función original consistía en vengar daños causados solamente a una madre, o a un suplicante que pedía la protección de la diosa del Hogar (véase 105.k, 107.d y 113.a), y no a un padre.
4. Las ninfas del fresno son las tres Furias en estado de ánimo más benigno: el rey sagrado estaba dedicado al fresno, empleado originalmente en las ceremonias para provocar la lluvia (véase 57.1). En Escandinavia llegó a ser el árbol de la magia universal; las Tres Normas, o Parcas, dispensaban la justicia bajo un fresno del que Odín, al reclamar la paternidad de la humanidad, hizo su corcel mágico. Las mujeres deben haber sido las primeras hacedoras de lluvia en Grecia, igual que en Libia.
5. Las hoces de hueso neolíticas, dentadas con pedernal u obsidiana, parecen haber seguido en uso ritual mucho tiempo después de su sustitución, como instrumentos agrícolas, por hoces de bronce y hierro.
6. Los hititas hacen que Kumarbi (Crono) arranque de un mordisco los órganos genitales del dios del Cielo Anu (Urano), trague parte del semen y escupa el resto sobre el monte Kansura, donde se convierte en una diosa; el Dios del Amor así concebido por él es cortado de su costado por Ea, el hermano de Anu. Estos dos nacimientos fueron combinados por los griegos en la fábula de cómo Afrodita surgió de un mar impregnado por, los órganos genitales cortados de Urano (véase 10.b). Kumarbi da nacimiento luego a un hijo extraído de su muslo —del mismo modo en que Dionisio volvió a nacer de Zeus (véase 27.b)—, quien viaja en un carro de tempestad tirado por un toro y va en ayuda de Anu. El «cuchillo que separó la tierra del cielo» se encuentra en la misma fábula como el arma con que el hijo de Kumanbi, el gigante Ullikummi nacido de la tierra, es destruido (véase 35.4).

[1] Hesíodo: Teogonía 133-87 y 616-23; Apolodoro: i.1.4-5; Servio sobre la Eneida de Virgilio v.801.