Introducción de Manly P. Hall al libro de Augusta Foss Heindel: ASTROLOGÍA Y GLÁNDULAS ENDOCRINAS


Manly Palmer hall (18/marzo/1901 - 29/agosto/1990) fue un celebre ocultista, nacido en Peterborough, (Ontario, Canada). De formacion autodidacta, no realizo otros estudios formales que los desarrollados en la Sociedad Teosofica, en California. Con solo 19 años de edad se hixzo famoso dando conferencias sobre la reencarnacion en Santa Monica (California). Fue un gran admirador de Blavatsky y en concreto de la obra "La Doctrina Secreta". Fue pastor de la "Iglesia de la Gente"("The Church of the People" del Trinity Auditorium en Ninth and Grand en  Los Angeles). Tuvo muchos admiradores que financiaron sus proyectos, siendo el mas importante un viaje por todo el mundo recogiendo libros y objetos de caracter religioso. Organizó la Philosophical Research Society (Sociedad de Estudios Filosóficos) en Los Angeles (California),

A continuación he trascrito el prologo de Hall donde se resumen algunas ideas sobre medicina esotérica de los rosacruces, del libro de Augusta Fox sobre las glandulas endocrinas:


"La Astrología fue una de las siete ciencias sagradas cultivadas por los iniciados del mundo antiguo. Fue estudiada y practicada por todas las grandes naciones de la antigüedad. Los orígenes de la especulación astrológica se obscurecen enteramente en la noche de los tiempos que precedieron al amanecer de la historia. Hay tradiciones que afirman que la ciencia astrológica fue perfeccionada por los magos-filósofos del Período Atlante. Una cosa es evidente, la Astrología surge en esta época actual, adornada con los descubrimientos y los agregados de miles de culturas. La historia de la Astrología es, de hecho, una historia de pensamientos y aspiraciones humanas. Las lecturas de los planetas, como se hacían en las tablas cuneiformes de Sargón, todavía son utilizadas por los astrólogos de esta generación. Solo ante nuevos estándares culturales se hacían modificaciones y cambios.


Al  comienzo  del  período  histórico,  se  han  reconocido  dos  escuelas  de  Astrología  bien diferentes. Con el declive del clericalismo a finales de la civilización Atlante y comienzo de la época Aria y la profanación de sus misterios, las que hoy llamamos ciencias fueron separadas de la misma genealogía de tradiciones religiosas. La Astrología y la Medicina fueron las primeras en establecer instituciones independientes.


Los sacerdotes de las religiones de estado ya no ejercitaban más un monopolio sobre las artes proféticas y medicinales. Comenzando con Hipócrates, las nuevas cofradías de terapeutas y sanadores se mostraron enteramente ignorantes de la unidad fundamental, de la identidad de las ciencias espirituales y físicas.

La división del aprendizaje esencial en competitivo, o por lo menos no cooperativo, destruyó la síntesis del conocimiento. Frustrada por la división y la discordia, la estructura entera de la educación se rompió en innumerables piezas disímiles. La ciencia de la medicina separada de su fuente espiritual, derivó en la curandería y los actos sanguinarios de las Edades Oscuras, una condición tan lamentable que el hermético Paracelso opinó que, "afortunado es el hombre a quien el médico no le mata”. Así mismo, la Astrología fue corrompida en las predicciones del horóscopo. Divorciada de su propósito divino, siguió realizando una labor sin entusiasmo e insustancial que consistió en su mayor parte de predicciones calamitosas.


Un grupo pequeño de hombres instruidos e iluminados preservaron los secretos esotéricos de la medicina y de la Astrología de las supersticiones de la llamada Edad Media. De tal estatura mental eran los Rosacruces que honraban a Paracelso como uno de sus jefes de igual ideal. A través de Paracelso y de la Rosa-Cruz, los secretos espirituales de la naturaleza fueron restaurados a un nivel fundamental de aprendizaje. El conocimiento fue interpretado místicamente y las ciencias profanas fueron reflejadas simplemente como formas externas de los misterios internos. Los secretos de la interpretación mística fueron ocultados al vulgo y dados solamente a los que anhelaron las cosas del espíritu.


La “Teología Mística” de Dionisio el Areopagita, se convirtió en el libro de textos de un número siempre creciente de hombres y mujeres devotos y amantes de Dios que observaban en todas los formas e instituciones externas las sombras y las semblanzas de la verdad interna.

El mundo moderno que sacrificó tanto para el derecho de pensar, ha crecido en sabiduría por su propio engreimiento. Los educadores han ignorado todos esos valores espirituales que constituyen los ingredientes más preciados del compuesto químico que llamamos civilización.

La ciencia material se ha convertido en una institución orgullosa, en un ensamble de pedagogos y demagogos. No hay lugar para el misticismo en los cánones de la escolaridad. Hipnotizados por la extraña fascinación que la materia ejercía sobre el materialista, los investigadores modernos se olvidaron del alma, esa realidad invisible sobre la cual las ilusiones del mundo se sustentan.

Fue Lord Bacon quien dijo, "un conocimiento pobre inclina a las mentes de los hombres hacia el ateismo, mas la grandeza del conocimiento atrae a las mentes de los hombres de regreso a Dios”. Esta cita maravillosa expresa el tiempo de la edad moderna. Un mundo desilusionado entristecido por el fracaso de las cosas materiales está reclamando una vez más, esas verdades místicas que, de por sí, expliquen y satisfagan. La vuelta al misticismo trae consigo un nuevo interés en la Astrología y la curación.

El misticismo trae consigo una nueva manera de interpretación. Para revitalizar las demandas exigentes de una interpretación mística, todas las ramas del saber deben ser purificadas y modificadas. Para el místico, la Astrología no es solo predicción o dar consejos, es una llave a las verdades espirituales que son abordadas filosóficamente.

Aunque la ciencia ha clasificado, ha tabulado y ha nombrado todas las partes y funciones del cuerpo, no puede describir o explicar quien es el hombre, de donde él vino, porqué él está aquí, o dónde va.

Los Iniciados de la antigüedad estaban preocupados por el hombre en su aspecto universal o cósmico. Antes de que una persona pudiese vivir bien, ésta debía orientarse, saber en parte, por lo menos, su plan de vida. Con este conocimiento podía entonces cooperar con "el plan"; la vida filosófica recomendada por Pitágoras era simplemente conocer y vivir en la verdad.

Los científicos que buscan la causa de aquellas energías que motivan y sostienen el mundo, han decidido por un proceso de eliminación que estas causas deban permanecer en una estructura subjetiva del universo, en la esfera invisible de las vibraciones. La suposición moderna es atribuir a las vibraciones todo lo que no se puede explicar de ninguna otra manera. Desde el momento que reconocemos que el universo se sustenta por una energía invisible que se manifiesta por la ley de la vibración, la física se convierte en superfísica, la fisiología se convierte en psicología, y la astronomía se convierte en Astrología. La Astrología no es nada más ni menos que el estudio de los cuerpos divinos en los términos de las energías que irradian de ellas más que una simple observación de su aspecto y construcción.


El Rosacrucismo original sostuvo una teoría desechada generalmente por los hombres de ciencia y ahora conocida como la teoría microcósmica. Paracelso era el exponente más prominente de este concepto de orden y relaciones universales. Él dijo, "como hay estrellas en los cielos así también hay estrellas dentro del hombre, porque no hay nada en el universo que no tenga su equivalente en el microcosmos”. (el cuerpo humano). En otro lugar Paracelso dice, el "hombre deriva su espíritu de las constelaciones (las estrellas fijas), su alma de los planetas, y su cuerpo de los elementos”.


Es casi imposible que un científico por más entrenado que esté, examine con una adecuada apreciación de valores toda la infinita difusión del cosmos con sus islas de galaxias e incomprensibles formaciones en el espacio inmensurable. Sin embargo, todo este boato de mundos esta dominado evidentemente por un conjunto de leyes autosuficientes.


Las células en el cuerpo del hombre son tan incontables como las estrellas del cielo. Clases incontables de cosas, de especies, de tipos, y de géneros vivos se están desarrollando en la carne, el músculo, el hueso y el tendón de la constitución corpórea del hombre.


La dignidad del microcosmos le da al científico un cierto sentido del sublimidad ante el macrocosmos. Por el uso de la Astrología es posible descubrir la interacción de fuerzas celestiales entre el macrocosmos y el microcosmos. Los centros en el cuerpo físico a través de los cuales las energías siderales ingresan, fueron descubiertos y clasificados por los antiguos griegos, los egipcios, los hindúes y los chinos.

Existe la gran oportunidad de trabajar no solo en examinar el cuerpo físico, sino también su aura, que se extiende más allá del cuerpo formando un atuendo de esplendorosa luz cósmica.


Los últimos años han atestiguado un progreso excepcional en la rama de la ciencia médica llamada Endocrinología, o el estudio de la estructura y el funcionamiento de las Glándulas Endocrinas, con investigaciones vinculadas con los métodos terapéuticos de tratar diversos desórdenes mentales. Estas glándulas ahora se las reconocen como reguladoras de la función física, de los administradores y directores de la estructura corporal, adquiriendo no solo relevancia en las reacciones físicas, sino también en su efecto sobre la mente, la emoción, los reflejos sensoriales, y las supuestas funciones espirituales o metapsíquicas.


Casi todos los endocrinólogos admiten que la Glándula Pineal es la más difícil de entender y la más difícil de tratar. Ahora se la puede atacar tratando solamente las glándulas sobre las que actúa. Las funciones físicas de las glándulas están bastante bien clasificadas. Los médicos están dispuestos a admitir que la función de las glándulas no termina simplemente con su efecto sobre el cuerpo, mas los científicos no están preparados aún para hacer ninguna afirmación más allá del campo de la reacción material. Por lo tanto, es especialmente significativo que con una combinación de clarividencia y Astrología se puedan examinar las Glándulas Endocrinas y descubrir elementos metafísicos en su funcionamiento. Un clarividente moderno usa el mismo método para su trabajo que el utilizado por los sacerdotes iniciados del mundo antiguo, y como esos más viejos adeptos, hace sus contribuciones a la suma del conocimiento que son solamente descubiertos por el materialista después de siglos de experimentación laboriosa.


El trabajo que sigue es un registro espiritual de la función del Cuerpo Pituitario y la Glándula Pineal. Siento que las investigaciones continuadas por la señora Heindel son una contribución definida al tema de la Endocrinología que se debe preservar para el uso de todos los estudiantes de la medicina y de las ciencias ocultas.

Manly P. Hall.