Blavatsky y "La Doctrina Secreta"

Existe una polémica, en algunos casos interesada, sobre el caracter de la obra de Blavatsky. La Teosofia no es una disciplina tan homogenea como para que pueda juzgarse en conjunto. Sin embargo, la obra de Blavatsky tuvo y tiene todavia la suficiente repercusión como para que se estudie individualmente.
Esta es una antología de textos de los Tomos 3 y 4 de su obra "La doctrina Secreta", y expresa bastante bién, sin necesidad de muchos comentarios, el caracter de  esta autora. 



"La doctrina secreta", Tomo 3

           En la pagina 78 del libro que comentamos, Blavatsky se expresa de esta forma inequivocamente racista: 

" b)… las Razas inferiores, de las cuales aún quedan algunas, como los australianos, que van desapareciendo rápidamente en la actualidad, y algunas tribus africanas y oceánicas. “No estaban dispuestos” significa que el desarrollo Kármico de estas Mónadas no era aún a propósito para ocupar las formas humanas destinadas para la encarnación en razas intelectuales superiores.!


"Así, los que estaban “medio preparados”, que no recibieron “sino una Chispa”, constituyen la masa humana que tiene que adquirir su intelectualidad en la evolución Manvantárica presente, después de la cual estará pronta en la próxima para la recepción completa de los “Hijos de la Sabiduría”.  Mientras que los que “no estaban preparados”, las Mónadas más tardías, que apenas habían salido de sus últimas formas animales transitorias inferiores al final de la Tercera Ronda, permanecieron siendo los de “cabeza estrecha” de la Estancia. Esto explica la … gradación de inteligencia que existe aún hoy entre las diversas  razas de hombres, desde el salvaje bosquimano al europeo. Esas tribus salvajes, cuya facultad razonadora apenas pasa del nivel animal. .. Las Mónadas de los ejemplares inferiores de la humanidad, los isleños salvajes del Mar del Sur de “cabeza estrecha”, los africanos, los australianos, no tenían Karma alguno que agotar cuando nacieron por vez primera como hombres, cual sucedía con sus hermanos más favorecidos en inteligencia. Los primeros están tejiendo su Karma sólo ahora: los últimos están cargados con Karma pasado, presente y futuro. De suerte que en este punto el pobre salvaje es más afortunado que el genio más grande de los países civilizados."
pag. 78

Comentario: (La idea de la existencia de razas, unas superiores y otras inferiores, no es propia de la espiritualidad del hermetismo, que es el origen de la teosofia de Blavatsky y sus seguidores. Puede decirse que la introducción de ideas orientales, junto a otras  especulaciones filosóficas propias, contaminó inecesáriamente la teosofía. A finales del siglo XIX, en la literatura inglesa se emplea, con bastante generalidad,  la palabra "race" como sinónimo de pueblo o nacion, y no en el sentido de "raza" que después llevo a los teósofos de la escuela de Blavatsky, a equiparar a algunos pueblos humanos con especies animales. Esta perversión espiritual es uno de los motivos del rechazo, a mi modo de ver injustificado,  que se produce hacia toda la teosofía y generalizando hacia toda la espiritualidad del "New Age", "Nueva Era", o "Era de Acuario", etc.)

La idea de la existencia de razas humanas inferiores, proximas al nivel animal,  que es propia de la teosofía de Blavatsky casi exclusivamente, se extendió posteriormente con rapidez por muchos de los ideólogos de esa teosofia, como Max Heindel, Rudolf Steiner y otros.

La idea de "raza" en la teosofia y en el hermetismo , originalmente es una idea espiritual, así que debe hablarse con más propiedad de "razas espirituales", lo cual es independiente de conceptos étnicos o nacionales. La interpretacion que hacen Blavatsky y sus partidarios del cocepto de raza es, a mi modo de ver este asunto,  bastante materialista, alejada del contenido espiritual de la teosofía, entendido en el sentido de la tradicion hermetica . Para ilustrar esta idea podemos recordar las palabras de T. H. Burgoyne


" ... al igual que hay siete razas de humanidad, siete divisiones de la constitución humana, siete principios activos en la Naturaleza, tipificados por los siete rayos del espectro solar, también hay siete centros de vida angélica, correspondientes a las siete fuerzas planetarias ... " (The Light of Egypt, volume II, pag 43, Sun Publishing Company )

Esta claro que para quienes piensan que Blavatsky se apartó de la auténtica teosofia una "raza humana" es una división de la constitución humana de acuerdo a las siete fuerzas planetarias. Del mismo modo que entre los miembros de una misma etnia o nación tenemos personas que son aries o sagitarios, también tenemos personas que son constitucionálmente "marciales" o "joviales", es decir más o menos influenciados por los "centros de vida angelica" Marte o Jupiter, que no pueden ni deben identificarse con los planetas materiales de ese mismo nombre y que conocemos por la ciencia astronómica. En esto ultimo, la Teosofia, parece querer aproximarse a las teorias de Swedemborg, distinguiendo un sol material de otro espiritual, y correspondientemente con esto un universo material y otro universo espiritual, pero lamentablemente, las analogias quedan muy distantes de la altura de las especulaciones espirituales  del genial mistico sueco .     


Plano de Lemuria segun Ernst  Haeckel  (1876): "The history of Creation." edicion inglesa. (En la version alemana de este libro (1868) no aparece el hipotetico continente de Lemuria, pues esta idea no la divulgo Haeckel hasta 1870.) 

Mas adelante, esta escritora, explica su justificación, poco fundamentada por cierto, de la posibilidad biológica de existencia de los Lemures, esos seres fantásticos, propios de  novelas de ficción,  que pretende que sean los antecesores de los actuales humanos:

   " En Madagascar -isla que perteneció a la Lemuria - existe una tradición acerca del primer hombre. Al principio vivió sin comer, pero, habiéndolo hecho, apareció una hinchazón en una pierna; ésta reventó y surgió una mujer, que luego fue la madre de su raza. Verdaderamente, “tenemos nuestras ciencias de la Heterogénesis y Partenogénesis, que muestran que el campo continúa abierto... Los pólipos... producen su prole de ellos mismos, como los brotes y ramas de un árbol...” ¿Por qué no ha de haber existido el pólipo humano? El interesantísimo pólipo estauridio pasa alternativamente de la gemación a la reproducción sexual. Caso bastante curioso; aun cuando crece como un simple pólipo o tallo, produce gémulas que finalmente se convierten en una ortiga de mar o medusa. ... También se reproduce ella de un modo diferente, por el método sexual, y de los huevos que resultan, aparece de nuevo el estauridio. Este hecho sorprendente puede ayudar a muchos a comprender que una forma pueda desarrollarse -como los Lemures con sexo de una parentela hermafrodita- de un modo completamente distinto de sus progenitores inmediatos. Además, es incuestionable que en el caso de las encarnaciones humanas, la ley Kármica, de raza o individual, domina a las tendencias subordinadas de la Herencia, su servidora.
            El significado de la última frase del Comentario antes citado sobre la Sloka 27, a saber: que la Cuarta Raza la formaron los hijos de Padmapâni, puede tener su explicación en cierta carta del Inspirador de Esoteric Buddhism (8-º edic., pág. 70):
            La mayoría de la humanidad pertenece a la séptima subraza de la Cuarta Raza Raíz: los chinos antes mencionados y sus retoños y ramas pequeñas (malayos, mogoles, tibetanos, húngaros, finlandeses, y hasta los esquimales) son todos restos de este último brote." pag.88


Comentario: En este parrafo Blavatsky arremete contra la evolución de las especies tal como los cientificos estaban desarrollandola es su tiempo para justificar su teo-evolución, un desarrollo de seres materiales a partir de seres espirituales primigenios. Esta idea, aunque cuestionable, puede respetarse como idea teológica o religiosa. Lo que podriamos llamar antropologia fantástica, no tiene una base demasiado razonable, pero es coherente con el pensamiento religioso del creacionismo y permite explicar ciertos fenómenos naturales incompatibles con la fe, con algunos textos sagrados, etc, si estos no se quieren interpretar demasiado literálmente.  


James M. Churchward
En este parrafo aparecen los "lemures", una especie de seres semihumanos, que los teosofos de la escuela de Blavatsky ponen como antecedentes de la humanidad como hoy se conoce. Se pretende que estos seres vivieron en un continente hoy perdido, "Lemuria", que existiria, hipoteticamente, en el centro del oceano Indico.  La existencia de este continente no se ha podido demostrar. El escritor de ciencia ficción y teósofo  W. Scott-Elliot escribió el libro The Story of Atlantis and the Lost Lemuria (Londres: Theosophical Publishing House Ltd.1896) y es la base de esta fantástica leyenda que tanto excitó la imaginación de otros modernos escritores.

Mas modernamente, en  1908, apareció un articulo en la revista Overland Monthly, en el cual se refería a Lemuria, pero localizada en el oceano pacífico, tan extensa que la costa de California sería un resto de este continente. Mas tarde  H. Spencer Lewis, fundador de la Hermandad Rosacruz  AMORC, publicó con el pseudonimo de  Wishar Spenle Cerve., en 1931, un libro con esta idea "The lost continent of the Pacific".  Para conciliar estas ideas divergentes James M. Churchward en 1920,  propuso la existencia de otro continente: Mu en su libro The Lost Continent of Mu. Asi Lemuria seria el continente propuesto por Haeckel y Scott-Elliot en el oceano índico y la literatura teósofa se enriqueceria con tres continentes fantasticos, Lemuria, en el oceano Indico,  Atlantis, en el centro del oceano Atlántico,  y Mu en el Pacifico.
Mapa de Mu del libro "La edad de Oro" de James Churchward, 1927



Esta idea de Lemuria y los lemures, en principio moralmente aseptica, llevó a algunos teósofos  a las más perversas consecuencias, al considerar que los negros, malayos y otras etnias más primitivas, serían restos de estos seres semihumanos, en periodo de extinción, liberando así la conciencia de los ingleses que en su expansión colonial realizaron el mayor genocidio conocido.


Haeckel
El origen de la idea de las siete Razas Raices en Blavatsky, y en general de todos los teósofos, podria buscarse en el libro de Haeckel de 1868, "A hypothetical sketch of the monophyletic origin and extension of the twelve races of Man from Lemuria over Earth." ("Un hipotetico esquema del origen monofiletico de las doce razas del hombre desde Lemuria sobre la Tierra") o tambien el "Budismo Esoterico" de P. Sinnet, quien, al parecer, plagio y tergiverso la forma en que la Hermandad de Luxor, dirigida en Londres por Max Theon, explicaba la genesis de la vida en el Universo.

El desarrollo moderno a la antropologia ha desmentido que los primeros seres humanos procedan del sudeste asiático y menos aún del pacifico, estando todos los investigadores modernos de acuerdo en aceptar el origen africano de la humanidad. El ùnico apoyo que puede encontrarse a estas teorias es la existencia de tradiciones de la cultura Tamil, sobre un continente o conjunto de islas desaparecidas que abarcaria la extensión de océano existente entre Madagascar, Ceilán y Australia. Los hayazgos arqueológicos en las zonas próximas a la costa de Ceilán y el sur de la India sugieren que catástrofes naturales han hundido parte de la costa de estos lugares, pero estos descubrimientos no  ván más allá de las proximidades de esas costas. 

La idea esencial de este párrafo es el concepto de que un mundo espiritual preceda a otro material, el actual, y de esta forma los antecesores de los seres humanos serían seres espirituales. Esto lleva a varias consecuencias, la primera que el desarrollo de la humanidad, más que una evolución, se vería como una involución; que las leyendas de las edades de oro, plata, cobre y hierro correspondan a desarrollos reales de la humanidad y no a meras leyendas ligadas a la mitología, es decir a formas poéticas de interpretación del paso de las sociedades  matriarcales, en su decadencia, hacia las formas de patriarcado de los tiempos ya históricos.


"Este proceso de preparación para la Sexta gran Raza debe durar todo el tiempo de la sexta y séptima subrazas. Pero lo últimos restos del Quinto Continente no desaparecerán sino algún tiempo después del nacimiento de la nueva Raza; después que otra nueva morada, el Sexto Continente, haya aparecido sobre las nuevas aguas en la faz del Globo, para recibir al nuevo huésped. A él también emigrarán, y allí se establecerán todos aquellos que tengan la fortuna de escapar al desastre general. ...  la naturaleza no procede por impulsos ni saltos repentinos, ...  el cataclismo final será precedido de muchos hundimientos y destrucciones más pequeños, tanto por las olas como por fuegos volcánicos. La vida exuberante latirá fuertemente entonces en el corazón de la raza que ahora se halla en la zona americana, pero no habrá ya americanos cuando la Sexta Raza comience; como no habrá europeos; pues entonces se habrán ellos convertido en una  nueva Raza, y en muchas naciones nuevas. Sin embargo, la Quinta no morirá, sino que sobrevivirá por cierto tiempo, sobreponiéndose a la nueva Raza durante muchos cientos de miles de años, y ... se transformará con ella más lentamente que su sucesora, aunque cambiando por completo en mentalidad, en lo físico en general y en la estatura. La humanidad no volverá a desarrollar cuerpos gigantescos como los de los Lemures y Atlantes; porque, al paso que la evolución de la Cuarta Raza condujo a esta última hasta el fondo mismo de lo material en su desarrollo físico,  la presente Raza se halla en su arco ascendente; y la Sexta se irá libertando rápidamente de los lazos de la materia, ..."


Comentario: No puede asegurarse, pero es muy probable, que el origen del sistema de ciclos de la teosofia que divulgó Blavatsky, esté en las "notas de clase" que la Hermandad Hermética de Luxor repartia entre sus alumnos de forma privada. T.H. Burgoyne denunció esto como un plagio de P. Sinnet, en 1880. Este asunto tan espinoso se puede conocer mejor leyendo las explicaciones y detalles de Mr. Cóleman en el famoso "Cóleman's review". Este sistema de ciclos septenarios, según la Hermandad de Luxor, componen "La Clef Hermetique", o también "La clave hermética de los misterios de Urantia". El septenario esta basado en la regencia cabalistica de los siete Arc-angeles, considerados como los siete Gobernadores del mundo, que en lenguaje esoterico es como decir que "después de Dios actua el Universo".
  
Todas estas ideas espirituales, de fuerte influencia del místico sueco Swedemborg, no tienen nada que ver con los lemures, atlantis, Mu y cualquier otra fantasía de la ciencia ficción, por lo que puede decirse que las especulaciones de la teosofia de Blavatsky podrian bien entrar en esa categoria literaria.


Via Lactea
El sistema de ciclos de "la Clef Hermetique"  se basa en el triple ciclo de los movimientos de los cuerpos celestes: el primer movimiento es el de la rotación de la Tierra sobre su eje; el segundo es el de la traslación anual alrededor del Sol; y el tercero es el del movimiento del Sol  con un periodo de 2.160 años cada signo del zodiaco, Este ultimo movimiento conocido como "precesión de los equinocios", da lugar al denominado "Gran Año Solar", que tiene una duración de 12 x 2.160 = 25.920 años. Como consecuencia de estos movimientos el polo de la Tierra sufre una variación en su inclinación de un segundo cada dos años, lo cual da un giro de un grado cada 7.200 años y un giro completo de 360 rados cada 2.592.000 años. Este último periodo es conocido como "Dia Polar" y es la base del sistema de ciclos del Hermetismo y de la Teosofía. Coincide bastante con los ciclos de las antiguas escrituras indues, aunque no exáctamente. 

Cada uno de estos periodos se supone que es el receptáculo de una "ola de vida", y cada una de esas olas corresponderian a "un día de la creación", en su interpretación del Génesis bíblico. En la tercera "ola" o dia polar, comenzaría la formación de vida en estado mineral, el cuarto día polar se produciría la vida en estado vegetal, en el quinto,  la vida llega al estado animal y en el sexto dia polar, el actual, llegariamos a la vida humana. La posición de la vida animal como anterior a la vida humana puede hacer suponer una cierta concordancia entre esta teoría y la teoria científica de la evolución de las especies, pero no es asi, pués tanto teósofos como herméticos proponen una evolución independiente de la especie humana de los animales, pretendiendo una involución material, los seres humanos, a partir de seres espirituales, durante el sexto "Dia Polar", rechazando asi que el ser humano tuviera algún antecesor, siquiera próximo al estado animal.  Este afán por mantenerse fieles al creacionismo bíblico resulta un obstáculo importante para la aceptación racional de estas teorías y su pretendida compatibilidad con la ciencia. El resultado ha quedado, por el momento, en una especulación religiosa, o espiritual, a caballo entre la literatura de ciencia ficción y la metafísica neo-científica mas actual.

           " Así, pues, la humanidad del Nuevo Mundo, más viejo con mucho que el Antiguo … , es la que tiene la misión, y el Karma de sembrar las simientes de una Raza futura, más grande y mucho más gloriosa que todas las que hasta ahora hemos conocido. ... . La Humanidad es hija del Destino Cíclico, y ni siquiera una de sus Unidades puede escapar a su misión inconsciente, ni librarse de la carga de su trabajo cooperativo con la Naturaleza. De este modo la Humanidad, raza tras raza, llevará a cabo su Peregrinación Cíclica marcada. Los climas cambiarán, y ya han principiado, con cada Año Tropical después de cada subraza extinguida, pero sólo para engendrar otra raza superior en el ciclo ascendente; al paso que, una serie de grupos menos favorecidos, los fracasos de la Naturaleza, se desvanecerán, como ciertos hombres individuales, de la humana familia, sin siquiera dejar un rastro tras sí."

"En otro Comentario leemos:
            Aun en tiempos posteriores había hombres-animales de caras rojas y azules; no por comercio carnal efectivo (entre la especie humana y las animales), sino por descendencia.
            Y otro pasaje menciona:
            Hombres atezados, de pelo rojo que marchan a cuatro patas, que se encorvan y enderezan (que se mantienen de pie y se vuelven a dejar caer sobre las manos), que hablan como sus antepasados, y corren sobre sus manos como sus gigantes antepasadas hembras.
            Quizás los haeckelianos reconozcan en estas especies no al Homo Primigenius, sino a ciertas tribus inferiores, tales como algunas de salvajes australianos. Sin embargo, ni aun estos descienden de los monos antropoides, sino de padres humanos y de madres semihumanas, o hablando con más exactitud, de monstruos humanos...
pag. 89



"Un naturalista sugiere otra dificultad. La especie humana es la única que, aunque desigual en sus razas, puede procrear entre sí. “No existe la selección entre las razas humanas”, dicen los antidarwinistas, y ningún evolucionista puede negar el argumento, lo cual prueba triunfalmente la unidad específica. ¿Cómo puede, pues, el Ocultismo insistir en que una parte de la Humanidad de la Cuarta Raza engendró pequeñuelos con hembras de otra especie sólo semihumana, sino enteramente animal, cuyos híbridos no sólo engendraron libremente, sino que produjeron a los antepasados de los monos antropoides modernos? La Ciencia Esotérica contesta a esto que eso sucedía en los mismos comienzos del hombre físico. Desde entonces, la Naturaleza ha cambiado sus métodos, y la esterilidad es el único resultado del crimen de bestialidad del hombre. Pero aún hoy tenemos pruebas de este crimen. La Doctrina Secreta enseña que la unidad específica de la humanidad no deja de tener excepciones, aun hoy. Porque hay, o más bien había todavía hace pocos años, descendientes de estas tribus o razas medio animales, tanto del remoto origen Lemur como del Lemuro-Atlante. El mundo los conoce por tasmanios (ahora extinguidos), australianos, isleños, andamanes, etc."
 pag. 90
           " De Quatrefages y otros naturalistas, que tratan de probar el monogenismo por el hecho mismo de que todas las razas de la humanidad pueden cruzarse entre sí, han dejado fuera de sus cálculos excepciones, que en este caso no confirman la regla. El cruzamiento humano puede haber sido una regla general desde el tiempo de la separación de los sexos, pero esto no impide el reconocimiento de otra ley, a saber: la esterilidad entre dos razas humanas, precisamente lo mismo que entre dos especies diferentes de animales, en esos casos raros en que el europeo condesciende en juntarse con una mujer de una tribu salvaje, y sucede que ésta es un miembro de tales razas mezcladas (13). Darwin menciona un caso semejante que tuvo lugar en una tribu tasmania cuyas mujeres se hicieron en masa estériles algún tiempo después de la llegada entre ellas de colonos europeos. El gran naturalista trata de explicar este hecho por el cambio de régimen de alimento, de condiciones, etc.; pero finalmente abandona la solución del misterio. Para el Ocultista es por completo evidente: el “cruzamiento”, según lo llaman, de europeos con mujeres tasmanias, esto es, con las representantes de una raza cuyos progenitores fueron un monstruo “sin alma” (14) y sin mente, y un hombre verdaderamente humano y aunque todavía sin razón, causó la esterilidad; y esto no sólo como consecuencia de una ley fisiológica, sino también como un decreto de la evolución Kármica en la cuestión de la supervivencia consecutiva de la raza anormal. La Ciencia no está preparada todavía para creer en ninguno de los puntos mencionados, pero tendrá que admitirlos a la larga. La Filosofía Esotérica, tengámoslo presente, sólo llena los vacíos que deja la Ciencia, y corrige sus falsas premisas."
Pag 90


           " Ahora bien; ¿por qué han tenido lugar menos cambios en Australia que en ninguna otra parte? ¿Dónde está la razón de ser semejante “condenación al retardo”? Sencillamente, porque la naturaleza del medio se desarrolla pari passu con la raza a que se refiere. Las correspondencias dominan en todas partes. Los supervivientes de aquellos últimos Lemures, que escaparon a la destrucción de sus compañeros cuando el continente principal se sumergió, fueron luego los antecesores de una parte de las tribus indígenas presentes. Siendo una raza muy inferior, engendrada originalmente con animales, con monstruos, cuyos fósiles mismos se encuentran ahora a millas de profundidad bajo el lecho de los mares, su tronco ha existido desde entonces en un medio fuertemente sujeto a la ley del retardo. Australia es una de las tierras más antiguas actualmente sobre las aguas, y se halla en la decrepitud senil de la vejez, a pesar de su “suelo virgen”. No puede producir formas nuevas, a menos de ser ayudada por razas nuevas y lozanas, y por crías y cultivos artificiales."
Pag 91



           " III.  Idiomas de flexión: la raíz del sánscrito, muy erróneamente llamado el “hermano mayor” del griego, en lugar de su padre, fue la primera lengua, ahora la de los misterios de los Iniciados, de la Quinta Raza. Las lenguas “Semíticas” son descendientes bastardas de las primeras corrupciones fonéticas de los hijos mayores del primitivo sánscrito. La Doctrina Oculta no admite divisiones como la aria y la semítica, y hasta acepta la turania con grandes reservas. Los semitas, especialmene los árabes, son arios posteriores, degenerados en espiritualidad y perfectos en materialidad. A estos pertenecen todos los judíos y árabes. Los primeros son una tribu descendiente de los Chandâlas de la India, los fuera de casta, muchos de ellos exbrahmanes que refugiados en Caldea, Scinde y Aria (Irán), nacieron efectivamente de su padre A-Bram (No-brahmán), unos 8.000 años antes de Cristo. Los otros, los árabes, son descendientes de aquellos arios que no quisieron ir a la India cuando la dispersión de las naciones, algunos de los cuales permanecieron en las fronteras de la misma, en el Afganistán y Cabul (22) y a lo largo del Oxus, mientras que otros penetraron en Arabia y la invadieron. Pero esto fue cuando el África se había ya levantado como continente.
            Entretanto, tenemos que seguir tan de cerca como nos lo permita el espacio limitado de que disponemos, la evolución gradual de las verdaderas especies humanas actuales. en la evolución bruscamente detenida de ciertas subrazas, y en su forzada y violenta desviación hacia la línea puramente animal, por medio de cruzamientos artificiales, verdaderamente análogos a la hibridación que hemos aprendido a utilizar ahora en los reinos vegetal y animal, es donde debemos buscar el origen de los antropoides.
            En estos monstruos cubiertos de pelo rojo, fruto de la unión antinatural de hombres y animales, no encarnaron, como vemos, los “Señores de la Sabiduría”. así, por medio de una larga serie de transformaciones debidas al cruzamiento contra natura -”selección sexual” antinatural- se originaron en el debido transcurso del tiempo las especies inferiores de la humanidad; mientras que por ulterior bestialidad y como fruto de sus primeros esfuerzos animales de reproducción, engendraron una especie que se desarrolló como monos mamíferos edades más tarde ."

Pag 92





            "El Esoterismo clasifica ahora estas siete variantes, con sus cuatro grandes divisiones, en sólo tres distintas Razas primordiales, pues no toma en consideración la Primera Raza, la cual no tenía tipo ni color, y era una forma apenas objetiva, aunque colosal. La evolución de estas Razas, su formación y desarrollo, procedieron en líneas paralelas con la evolución, formación y desarrollo de tres capas geológicas, de las cuales se derivó el color humano, tanto como a su vez influyeron en determinarlo los climas de estas zonas. La Enseñanza Esotérica menciona tres grandes divisiones, a saber: la AMARILLA-ROJA; la NEGRA y la BLANCA-OBSCURA. Las razas arias, por ejemplo, que ahora varían desde el moreno oscuro, casi negro y el amarillo-oscuro-rojo, hasta el color pálido más blanco, proceden, sin embargo, de un solo y mismo tronco, la Quinta Raza Raíz, y provienen de un solo Progenitor, llamado en el exoterismo indo por el nombre genérico de Manu Vaivasvata; este último, téngase presente, siendo aquel Personaje Genérico, el Sabio, que se dice haber vivido hace aproximadamente 18.000.000 de años, y también hace 850.000 años, en el tiempo de la sumersión de los últimos restos del Gran Continente de la Atlántida, y que se dice que vive aún hoy en su humanidad. El amarillo claro es el color de la primera raza humana sólida, que apareció en la última mitad de la Tercera Raza Raíz, después de su caída en la generación, como se acaba de explicar, aportando los últimos cambios. Pues sólo en aquella época tuvo lugar la última transformación, que hizo aparecer al hombre como es ahora, pero en una escala mucho mayor. Esta Raza dio nacimiento a la Cuarta Raza; transformando “Shiva” gradualmente aquella parte de la Humanidad, que se convirtió en “negra por el pecado”, en amarilla roja, de la cual los indios rojos y los mogoles son descendientes, y finalmente, en razas blanco-morenas, las cuales, juntamente con las razas amarillas, forman la gran masa de la humanidad."
Pag 113


"Los australianos y sus semejantes son descendientes de aquellos que, en lugar de vivificar la Chispa proyectada en ellos por las “Llamas”, la extinguieron por largas generaciones de bestialidad. En cambio, las naciones arias pueden trazar su descendencia a través de los Atlantes, desde las razas más espirituales de los Lemures, en quienes los “Hijos de la Sabiduría” encarnaron personalmente ."
Pag. 142

           " Se nos dice que después de la destrucción de la Lemuria por los fuegos subterráneos, los hombres siguieron decreciendo constantemente en estatura -proceso que había ya principiado desde su caída física- y que finalmente, algunos millones de años después, disminuyeron hasta de seis a siete pies, y ahora se están reduciendo, como sucede con las razas asiáticas más antiguas, que están más cerca de los cinco pies que de seis. Según indica Pickering, hay en la raza Malaya (subraza de la Cuarta Raza-Raíz) una diversidad singular de estatura; los miembros de la familia polinesia, tales como los isleños de las islas de Tahití, Samoa y Tonga, son de estatura más elevada que el resto de la especie humana; pero las tribus indias y los habitantes de los países indo-chinos son positivamente más pequeños que el término medio general. Esto se explica fácilmente. Los polinesios pertenecen a las primeras de las subrazas supervivientes; los otros al tronco último y menos fijo. Así como los tasmanios se han extinguido por completo, y los australianos desaparecen rápidamente, lo mismo sucederá pronto con las otras razas antiguas."
pag. 148

"Parece  que la región de la superficie de la tierra en donde tuvo lugar la evolución de estos hombres primitivos, partiendo desde la estrecha relación con los monos catarrinos (!!), tiene que buscarse, sea en el Asia Meridional o el África Oriental (que, dicho sea de paso, ni existía aún cuando florecía la Tercera Raza) o en la Lemuria. La Lemuria es un antiguo continente sumergido hoy bajo las aguas del Océano Índico, que, hallándose al Sur del Asia actual, se extendía por una parte al Este hasta la India superior y las islas de la Sonda, y de otra al Oeste, hasta Madagascar y África."

            "En la época de que estamos tratando, el Continente de la Lemuria se había dividido en muchos sitios, formando nuevos continentes separados. Sin embargo, ni el África ni las Américas, y menos aún Europa, existían en aquellos días; pues dormían todas ellas todavía en el fondo de los mares. Ni tampoco había mucho del Asia actual; pues las regiones Cishimaláyicas estaban cubiertas por los mares, y más allá de ellos se extendían las “hojas de loto” de Shveta-dvipa, los países llamados ahora Groenlandia, Siberia Oriental y Occidental, etc. El inmenso Continente que una vez reinó supremo sobre los Océanos Índico, Atlántico y Pacífico consistía entonces en enormes islas que desaparecieron gradualmente una tras otra, hasta que la última convulsión se tragó los restos. La Isla de Pascua, por ejemplo, pertenece a la primera civilización de la Tercera Raza. Un levantamiento volcánico repentino del fondo de los mares hizo reaparecer esta pequeña reliquia de las Edades Arcaicas -después de haber estado sumergida con lo demás- intacta, con su volcán y estatuas, durante la época Champlain de la sumersión polar del Norte, como testigo presente de la existencia de la Lemuria. Dícese que algunas de las tribus Australianas son los últimos restos de los últimos descendientes de la Tercera Raza."
            "Esto lo corrobora también en cierto grado la Ciencia Materialista. Haeckel, al hablar de la raza de color oscuro o Malaya de Blumenbach, y de los australianos y papúes, observa:

            Hay mucho parecido entre estos últimos y los aborígenes de Polinesia, aquella inmensa isla australiana que parece haber sido una vez un continente gigantesco y continuo."
            Ciertamente fue “un continente gigantesco y continuo”, pues, durante la Tercera Raza, se extendía al Este y Oeste, hasta donde las dos Américas se encuentran ahora. La Australia actual sólo era una parte de él, y además de esto, hay unas cuantas islas supervivientes esparcidas aquí y allá sobre la faz del Pacífico, y una larga tira de California que perteneció al mismo. Es bastante cómico que Haeckel, en su fantástico Pedigree of Man, considere que:

            Los australianos de hoy, como descendientes directos, casi inalterables (?) de esa segunda rama de la raza humana primitiva... que se extendió hacia el Norte primeramente, sobre todo en Asia, desde el hogar de la infancia del hombre, y parece haber sido la madre de todas las demás razas de hombres de pelo lacio... La de pelo lanudo emigró en parte hacia el Oeste (esto es, a África y al Este a Nueva Guinea, cuyos países no existían todavía, como se ha dicho)... La otra, de pelo lacio, se desenvolvió más lejos al Norte, en Asia y... pobló la Australia."

            "Según un  Maestro dice:

            Contemplad los restos de lo que fue en un tiempo una gran nación (la Lemuria de la Tercera Raza) en algunos de los aborígenes de cabeza achatada de vuestra Australia.

            Pero ellos pertenecen a los últimos restos de la séptima subraza de la Tercera. El profesor Haeckel ha debido también soñar un sueño y haber tenido, por una vez, una visión verdadera.
             En este período es donde debemos buscar la primera aparición de los antecesores de aquellos a quienes podemos denominar los pueblos más antiguos del mundo, que se llaman hoy, respectivamente, los arios indos, los egipcios y los persas más antiguos, por una parte, y los caldeos y fenicios, por otra. Ellos fueron gobernados por las Dinastías Divinas, esto es, por Reyes y Regentes que sólo tenían del hombre mortal la apariencia física, según ésta era entonces, pero que eran Seres de Esferas superiores, y más celestiales que nuestra propia Esfera lo será de aquí a largos Manvántaras. Por supuesto, es inútil intentar hacer creer a los escépticos la existencia de tales Seres. Su mayor orgullo consiste en probar su denominación patronímica como Catarrinos, hecho que tratan de demostrar con la supuesta autoridad del cóccix, anejo a su hueso sacro, esa cola rudimentaria que si fuera bastante larga les haría saltar de alegría y continuamente, en honor de su eminente descubridor. Estos permanecerán tan fieles a sus antecesores simios como los cristianos a su Adán sin cola. La Doctrina Secreta, sin embargo, da la razón en este punto a los teósofos y a los estudiantes de las Ciencias Ocultas."
pag. 147

           " Se nos dice que después de la destrucción de la Lemuria por los fuegos subterráneos, los hombres siguieron decreciendo constantemente en estatura -proceso que había ya principiado desde su caída física- y que finalmente, algunos millones de años después, disminuyeron hasta de seis a siete pies, y ahora se están reduciendo, como sucede con las razas asiáticas más antiguas, que están más cerca de los cinco pies que de seis. Según indica Pickering, hay en la raza Malaya (subraza de la Cuarta Raza-Raíz) una diversidad singular de estatura; los miembros de la familia polinesia, tales como los isleños de las islas de Tahití, Samoa y Tonga, son de estatura más elevada que el resto de la especie humana; pero las tribus indias y los habitantes de los países indo-chinos son positivamente más pequeños que el término medio general. Esto se explica fácilmente. Los polinesios pertenecen a las primeras de las subrazas supervivientes; los otros al tronco último y menos fijo. Así como los tasmanios se han extinguido por completo, y los australianos desaparecen rápidamente, lo mismo sucederá pronto con las otras razas antiguas."
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"Los “de color amarillo” son los antepasados de los que hoy clasifica la Etnología como turanios, mogoles, chinos y otras naciones antiguas; y la tierra a que huyeron no fue otra que el Asia Central. Allí nacieron razas completamente nuevas; allí vivieron y murieron hasta la separación de las naciones. Pero esta “separación” no se verificó ni en las localidades que la Ciencia Moderna señala, ni del modo que se dice que los arios se dividieron y separaron, según el profesor Max Müller y otros arianistas. Cerca de dos terceras partes de un millón de años han transcurrido desde aquella época. Los gigantes de rostro amarillo de los días postatlantes tuvieron tiempo sobrado de dividirse en los tipos más heterogéneos y diversos, en su confinamiento obligado en una parte del mundo, con la misma sangre de raza y sin ninguna infusión o mezcla extraña, durante un período de cerca de 700.000 años. Lo mismo se ve en África; en ninguna parte existe tal variedad extraordinaria de tipos, desde el negro hasta el casi blanco, desde los hombres gigantescos hasta las razas enanas; y esto sólo a causa de su forzado aislamiento. Los africanos no han abandonado su continente durante cientos de miles de años. Si mañana desapareciese Europa apareciendo otras tierras en su lugar, y si las tribus africanas se separasen y esparciesen sobre la superficie de la Tierra, dentro de cien mil años formarían ellas la masa de las naciones civilizadas. Los descendientes de nuestras naciones más cultas, que pudieran haber sobrevivido en  alguna isla sin medios de cruzar los nuevos mares, serían los que caerían en un estado de relativo salvajismo. Así que la razón que se da para dividir a la humanidad en razas superiores e inferiores cae por tierra y se convierte en una ilusión."
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"Las Razas Humanas nacen unas de otras, crecen, se desarrollan, se tornan decrépitas y mueren. Sus subrazas y naciones siguen la misma regla. Si vuestra Ciencia Moderna, que todo lo niega, y la llamada Filosofía, no rebaten que la familia humana está compuesta de una variedad de tipos y razas bien definidos, es sólo porque el hecho es innegable; nadie osaría decir que no hay diferencia externa entre un inglés, un negro africano y un japonés o chino. Por otra parte, la mayoría de los naturalistas niegan formalmente que las razas humanas mezcladas, esto es, los gérmenes de otras razas completamente nuevas, se sigan formando en nuestros días, aunque esto último lo han sostenido con buenas razones De Quatrefages y algunos otros."
          "  Sin  embargo, nuestra proposición general no será aceptada. Se dirá que cualesquiera que sean las formas por las cuales haya pasado el hombre en el largo pasado prehistórico, ya no sufrirá más cambios en el futuro, exceptuando ciertas variaciones, como en el presente. De aquí que nuestras Sexta y Séptima Razas-Raíces sean una  ficción."
            "A esto se contesta tambien: ¿Qué sabéis vosotros? Vuestra experiencia se limita a unos cuantos miles de años, a menos de un día en toda la edad del género humano, y a los tipos presentes de los continentes e islas actuales de nuestra Quinta Raza. ¿Cómo podéis decir lo que será o no será? Ínterin tal es la profecía de nuestros Libros Secretos y de sus declaraciones nada inciertas."
           " Desde el principio de la Raza Atlante han pasado muchos millones de años, y sin embargo, vemos a los últimos Atlantes todavía mezclados con el elemento ario, hace 11.000 años. Esto muestra la enorme superposición de una Raza sobre la Raza que le sigue, dado que  en caracteres y tipo externo la más vieja pierde sus cualidades características, y asume los nuevos rasgos de la Raza más joven. Esto está probado en todas las formaciones de razas humanas mezcladas. Ahora bien; la Filosofía Oculta enseña que aun actualmente, ante nuestra misma vista, la nueva Raza y razas preparan su formación, siendo en América donde la transformación se verificará, y ya ha empezado silenciosamente."
           " De Anglosajones puros hace apenas trescientos años, los Americanos de los Estados Unidos se han convertido ya en una nación aparte; y, debido a la mezcla acentuada y al mutuo cruce de diferentes nacionalidades, se han transformado en una raza sui generis, no sólo mental, sino también físicamente. Citando a De Quatrefages:

           Toda raza mezclada, cuando es uniforme y fija, ha podido representar el papel de raza primaria en los cruzamientos nuevos. La humanidad, en su estado actual, se ha formado así ciertamente, en su mayor parte, por cruzamientos sucesivos de un número de razas hoy indeterminadas."

           " Así, pues, los americanos se han convertido, en sólo tres siglos, en una “raza primaria”, temporalmente, antes de convertirse en una raza aparte, y acentuadamente separada de  todas las demás razas que hoy existen. Son ellos, en una palabra, los gérmenes de la sexta subraza, y en unos cuantos cientos de años más se convertirán decididamente en las avanzadas de la raza que deberá suceder a la presente quinta subraza europea, en todas sus nuevas características. después de esto, dentro de unos 25.000 años, entrarán ellos en la preparación de la séptima subraza; hasta que, a consecuencia de cataclismos -la primaria serie de aquellos que deberán un día destruir Europa y aún más tarde toda la Raza Aria (afectando así a las dos Américas), así como a la mayor parte de las tierras directamente relacionadas con los confines de nuestro continente e islas- la Sexta Raza-Raíz aparecerá en el escenario de nuestra Ronda. ¿Cuándo será esto? ¡Quién lo sabe! Sólo quizás los grandes Maestros de la Sabiduría; y estos permanecen tan silenciosos respecto al asunto, como los nevados picos que contemplan. Todo lo que sabemos es que vendrá ella silenciosamente a la existencia; tan en silencio, a la verdad, que durante milenios sus avanzadas, los niños especiales que se desarrollarán como hombres y mujeres peculiares, serán considerados como lusus naturae anómalos, rarezas anormales físicas y mentales. Luego, a medida que aumenten y su número se haga cada vez mayor con cada edad, se encontrarán un día en mayoría. Entonces los hombres presentes empezarán a ser considerados como bastardos excepcionales, hasta que, por último, desaparecerán de los países civilizados, sobreviviendo tan sólo en pequeños grupos en islas (las mesetas de las montañas de hoy), en donde vegetarán, degenerarán, y por último se extinguirán quizás dentro de millones de años, como se han extinguido los Aztecas, y como se están extinguiendo los Nyam-Nyam y los enanos Mûla Kûrumba de Nilghiri Hills. Todos estos son los restos de las que fueron una vez razas poderosas, el recuerdo de cuya existencia se ha extinguido por completo de la memoria de las presentes generaciones, lo mismo que nosotros desapareceremos de la de la Sexta Raza de la Humanidad. La Quinta Raza se superpondrá a la Sexta durante muchos cientos de miles de años, transformándose con ella, más lentamente que su sucesora, cambiando todavía en estatura, en el físico en general, y en mentalidad, del mismo modo que la Cuarta se superpuso a la Raza Aria y la Tercera se superpuso a los Atlantes."
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"Este proceso de preparación para la Sexta gran Raza debe durar todo el tiempo de la sexta y séptima subrazas (250). Pero lo últimos restos del Quinto Continente no desaparecerán sino algún tiempo después del nacimiento de la nueva Raza; después que otra nueva morada, el Sexto Continente, haya aparecido sobre las nuevas aguas en la faz del Globo, para recibir al nuevo huésped. A él también emigrarán, y allí se establecerán todos aquellos que tengan la fortuna de escapar al desastre general. ¿Cuándo sucederá esto? La escritora, como se ha dicho antes, no puede saberlo. Sólo que, como la naturaleza no procede por impulsos ni saltos repentinos, así como el hombre no cambia repentinamente de niño a hombre maduro, el cataclismo final será precedido de muchos hundimientos y destrucciones más pequeños, tanto por las olas como por fuegos volcánicos. La vida exuberante latirá fuertemente entonces en el corazón de la raza que ahora se halla en la zona americana, pero no habrá ya americanos cuando la Sexta Raza comience; como no habrá europeos; pues entonces se habrán ellos convertido en una  nueva Raza, y en muchas naciones nuevas. Sin embargo, la Quinta no morirá, sino que sobrevivirá por cierto tiempo, sobreponiéndose a la nueva Raza durante muchos cientos de miles de años, y como ya hemos dicho, se transformará con ella más lentamente que su sucesora, aunque cambiando por completo en mentalidad, en lo físico en general y en la estatura. La humanidad no volverá a desarrollar cuerpos gigantescos como los de los Lemures y Atlantes; porque, al paso que la evolución de la Cuarta Raza condujo a esta última hasta el fondo mismo de lo material en su desarrollo físico,  la presente Raza se halla en su arco ascendente; y la Sexta se irá libertando rápidamente de los lazos de la materia, y hasta de la carne."
           " Así, pues, la humanidad del Nuevo Mundo, más viejo con mucho que el Antiguo -hecho que los hombres habían también olvidado- de Pâtâla (los Antípodas, o el Mundo Inferior, como la América es llamada en la India), es la que tiene la misión, y el Karma de sembrar las simientes de una Raza futura, más grande y mucho más gloriosa que todas las que hasta ahora hemos conocido. Los Ciclos de Materia serán reemplazados por Ciclos de Espiritualidad, y por una mente por completo desarrollada. Con arreglo a la ley de la historia y de las razas paralelas, la mayor parte de la humanidad futura estará compuesta de Adeptos gloriosos. La Humanidad es hija del Destino Cíclico, y ni siquiera una de sus Unidades puede escapar a su misión inconsciente, ni librarse de la carga de su trabajo cooperativo con la Naturaleza. De este modo la Humanidad, raza tras raza, llevará a cabo su Peregrinación Cíclica marcada. Los climas cambiarán, y ya han principiado, con cada Año Tropical después de cada subraza extinguida, pero sólo para engendrar otra raza superior en el ciclo ascendente; al paso que, una serie de grupos menos favorecidos, los fracasos de la Naturaleza, se desvanecerán, como ciertos hombres individuales, de la humana familia, sin siquiera dejar un rastro tras sí."
pag. 199


Tomo 4

"Tampoco se ha desarrollado el lenguaje humano, de los varios sonidos animales. La teoría de Haeckel de que “el lenguaje surgió gradualmente de algunos simples y rudos sonidos animales”, visto que tal “lenguaje aún permanece entre unas pocas razas del rango más ínfimo” (12), es por completo incorrecto, según arguye el profesor Max Müller entre otros. Sostiene él que aún no se ha dado explicación plausible alguna de cómo vinieron a la existencia las “raíces” del lenguaje. Para el lenguaje humano se requiere un cerebro humano. Y las cifras que relacionan el tamaño de los cerebros respectivos del hombre y del mono muestran cuán profundo es el abismo que separa a los dos . Vogt dice que el cerebro del mono más grande, el gorila, no mide más que 30’51 pulgadas cúbicas; al paso que el término medio del cerebro de los indígenas australianos de cabeza achatada -la más inferior, actualmente, de las razas humanas- llega a 99’35 pulgadas cúbicas! Los números son testigos rudos, y no saben mentir. Por consiguiente, como observó con verdad el doctor F. Pfaff, cuyas premisas son tan sanas y correctas como necias sus conclusiones bíblicas:"

           " El cerebro de los monos más parecidos al hombre no llega a la tercera parte del cerebro de los hombres de las razas más inferiores: no es la mitad del tamaño del cerebro de un recién nacido"
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            ¿Qué sabemos nosotros de las tribus salvajes fuera del último capítulo de su historia? (Compárese esto con la opinión esotérica acerca de los australianos, de los bosquimanos, así como del hombre paleolítico europeo, reteniendo estos retoños Atlantes, restos de una cultura perdida que prosperaba cuando la Raza-Raíz padre estaba en su apogeo.) ¿Podremos penetrar nunca sus antecedentes? ¿Podremos  saber nunca lo que, después de todo, es en todas partes la lección más importante y más instructiva que hay que aprender: cómo han llegado a ser lo que son?... Su lenguaje prueba, en verdad, que estos llamados paganos, con sus complicados sistemas de mitología, sus costumbres artificiales, sus ininteligibles fantasías y salvajismos, no son criaturas de hoy ni de ayer. A menos que admitamos una creación especial para estos salvajes, tienen que ser tan antiguos como los indos, los griegos y los romanos (mucho más antiguos)... Pueden haber pasado por tantas vicisitudes como aquéllos, y lo que consideramos como primitivo, pudiera ser, por lo que sabemos, una recaída en el estado salvaje, o una corrupción de algo que era más racional e inteligible en estados anteriores (71).

            El Profesor Jorge Rawlinson M. A., observa que:

            “El salvaje primitivo” es un término familiar en la literatura moderna, pero no hay prueba alguna de que haya existido jamás. Más bien todo prueba lo  contrario.

            En su Origen of Nations, añade él justamente:

            Las tradiciones míticas de casi todas las naciones colocan al principio de la historia de la humanidad un tiempo de dicha y perfección, una “edad de oro” que no tiene rasgo alguno de salvajismo o barbarie, sino muchos de civilización y refinamiento.
pag. 143


 Haeckel, que acepta por completo la realidad de una anterior Lemuria, considera también a los australianos  como descendientes directos de los Lemures. “Formas persistentes de ambos vástagos (sus Lemures) sobreviven todavía, según toda probabilidad, del primero en los papuanos y hotentotes; del último en los australianos y en una división de los malayos.


            Respecto de una civilización anterior, de la cual son el último retoño superviviente, una parte de estos australianos degradados, la opinión de Gerland es sumamente sugestiva. Comentando la religión y mitología de las tribus, escribe:

            El aserto de que la civilización (?) australiana indica un grado más alto no se prueba en ninguna parte más claramente que aquí (en la cuestión religiosa), donde todo resuena como las voces expirantes de una edad anterior más rica... La idea de que los australianos no tienen rastro de religión o mitología es completamente falsa. Pero esta religión está cierta y totalmente desnaturalizada.

            En cuanto a la opinión de Haeckel respecto de la relación entre los australianos y los malayos, como dos ramas de un mismo tronco, está en un error cuando clasifica a los australianos con los demás. Los malayos y papuanos son un linaje mezclado, resultante del cruce de las subrazas inferiores atlantes con la séptima subraza de la Tercera Raza-Raíz. Lo mismo que los hotentotes, descienden ellos directamente de los Lemuro-Atlantes. Es un hecho de lo más sugestivo -para aquellos pensadores concretos que exigen una prueba física del Karma- que las razas más inferiores se están extinguiendo rápidamente; fenómeno debido en gran parte a la extraordinaria esterilidad que se apodera de las mujeres desde que por primera vez se ponen en relaciones con los europeos. Un proceso diezmador tiene lugar en todo el Globo entre las razas “cuyo tiempo ha terminado”; entre esos linajes, obsérvese bien, que la Filosofía Esotérica considera como representantes seniles de naciones arcaicas desaparecidas. Es inexacto sostener que la extinción de una raza inferior sea invariablemente debida a las crueldades y abusos perpetrados por los colonos. El cambio de alimentación, la embriaguez, etc., han hecho mucho; …  Hasta el mismo materialista Lefèvre dice:

            "Nada puede salvar a aquellos que han terminado su carrera. Sería necesario prolongar su ciclo de destino... Los pueblos que relativamente se han conservado más, los que se han defendido más valerosamente, Hawaianos o Maoríes, no han sido menos diezmados que las tribus destruidas o corrompidas por la intrusión europea.

            Cierto; ¿pero no es el fenómeno, aquí confirmado, un ejemplo de la operación de la Ley Cíclica, difícil de explicar en sentido materialista? ¿De dónde procede el “ciclo de destino” y el orden que aquí se atestigua? ¿Por qué esta esterilidad (Kármica) ataca y hace desaparecer a ciertas razas a su “hora debida”? La contestación de que es debido a una “desproporción mental” entre las razas colonizadoras y las aborígenes, es claramente evasiva, puesto que no explica la “interrupción repentina de la fertilidad” que tan frecuentemente acontece. La extinción de los hawaianos, por ejemplo, es uno de los problemas más misteriosos del día. La Etnología tendrá que reconocer, más tarde o más temprano, con los ocultistas, que la verdadera solución hay que buscarla en una comprensión del modo de obrar del Karma. Según observa Lefèvre:

            Se acerca el tiempo en que no quedarán más que tres grandes tipos humanos.

            El tiempo es antes de que alboree la Sexta Raza-Raíz; los tres tipos son el blanco (Quinta Raza-Raíz; Ario), el amarillo y el negro africano -con sus cruzamientos (divisiones Atlanto-Europeas). Los pieles rojas, los esquimales, papuanos, australianos, polinesios, etc., se están extinguiendo. Los que saben que cada Raza-Raíz corre por una escala de siete subrazas con siete ramas, etc., comprenderán el porqué. La marea creciente de Egos que reencarnan los ha dejado atrás para cosechar experiencias en linajes más desarrollados y menos seniles, y su extinción es, por tanto, una necesidad Kármica."
pag 161

(Textos de la tercera edicion argentina, publicados por Biblioteca Nueva Era, de Rosario-Argentina)