TRATADO DE ASTROLOGIA (MARQUES DE VILLENA) - 1




AQUÍ COMIENZA EL

TRACTADO DE ASTROLOGÍA (1428)


que fizo en romanze
don Enrique de Aragón, Marques de Villena (1384-1434)
señor de Iniesta, el cual es departido con las tablas e muchos passos de su invençión


Alano, doctor famoso e poeta speculativo, fablando de la ocçiosidat en el prohemio del Comento astrologal sobre Tholomeo dize: «La vida sin fructo peor es que muerte». Esso mesmo Isidoro, De sumo bono, dize: «Aquel es siervo que vive segúnd sí mesmo». Otrosí, Aristoxeno dize: «Quien aplaze a los otros más que a sí, de sí siervo faze señor». Otrosí, dize en el Libro del amorío Tulio: «Passión propria es de amor servirse amado de amador». Por Resvalio fue, por ende, considerado la vida sin fructu ser muerte; et vevir segúnd sí mesmo, servidumbre; et aplazer a los nobles ser dignidat; et que proprio amor del buen servidor es maginar en qué fará serviçio a su señor.
Por ende, pensé, mediante la bondat de Dios, de enderçarvos por serviçio del cavallero don Enrique de Aragón, señor de Iniesta, que vos copiló esta parte de la astrología escogida con las muchas piezas e pasos de su invençión, poderos loar et catar en uestro obispado de Burgos. Por que soplico a los leyentes aver atençión e, si bien non trasladé, sométolo a correcçión de sancta Iglesia.
Et por ende, aquésta será partida en dos partes. En la primera trataré de los helementos en general e de cada uno en speçial. Et en la segunda parte trataré de todos los cuerpos spéricos según sus movimientos. Et para esto proseguir porné primeramente dos capítulos: en el primero diré en qué manera Dios crió el mundo, por dar comienço en este tratado a mi razón; en el segundo diré dell alma prinçipiada: es perpetua e es medio con el cuerpo, composiçión de todas las cosas que Dios crió.


Parte primera

En qué manera Dios crió el mundo
Dios, comienço non començado, crió el mundo en cuatro maneras, conviene saber: idealmente, materialmente, formalmente, ordinalmente. Digo lo primero, que crió Dios e formó el mundo idealmente, que impropriamente fablando quiere dezir por imaginaçión o semejança, porque antes que el mundo feziesse era en su deidat la imagen e figura del mundo con todas las cosas; et aquesto fue eternalmente en su deidat, ansí que su pensar non ovo començamiento.
Et si alguno dixiesse qué fazía Dios antes del mundo, dezirse ía que fazía el mundo en semejança, porque era en sí tal cosa apartada aquel pensamiento, que podía Dios d'él figurar et entallar aquello que Él quesiesse. E aquesto llamaron los griegos antiaros, que quiere dezir mundo en semejança. Et, por ende, dixo Aristótiles el mundo non ovo comienço, convién saber idealmente.
Lo segundo crió Dios el mundo materialmente, ca después que eternaliter lo imaginó, impropie fablando, fizo de nada una gran materia sin figura e semejança, a la cual llaman los griegos y1lé.
Lo terçero crió Dios el mundo formalmente, ca después que ovo fecho aquesta gran materia como le plogo púsolo en obra, segúnt su buen ordenamiento, e fízolo en seis días e al seteno folgó, non porque era cansado mas porque todas las cosas eran acabadas. E algunos dizen que ayuntadamente fizo Dios todas las cosas, segúnt aquel deár: «Qui creavit simul omnia», que quiere dezir «Él crió todas las cosas ayuntadamente». Et ansí paresçen estos dezires ser contrarios. A esto se puede responder que una cosa por diversas maneras considerada non trae contradiçión. Exemplo en la razón que fablamos; ca, si consideramos el mundo ser fecho formalmente o ordenadamente, en esta manera dezimos que fabló Moisén; si lo consideramos primera o segunda manera, de aquesto es la segunda auctoridat, e ansí la razón non es contra literal significaçión. Et si alguno dize pues que tal ordenança e regla era en todas las cosas e cuerpos celestiales la tierra era tal como agora, dezimos que non, por cuanto luego que crió Dios el mundo, segúnd dize el Maestro de las Istorias scolásticas ençima del Génesi, en el capítulo segundo, dize que la tierra era vana e vazía, ca era como abismo sin provecho e sin pareçer, e los griegos llamáronle caos. E, por ende, dixeron los judíos, ençima que aquella parte do dize «el Spíritu del Señor era ençima de las aguas», que estava ençima como faze la paloma sobre los huevos.
Et d'esto avemos que si preguntasse alguno en el comienço del mundo dó estavan los cuatro elementos, respondemos que do están agora, puesto que non de aquessa manera cuanto a los sus componimientos, ca el Señor en el sesto día adornó la tierra de animales e crió al omne a su semejança; en el quinto día fermoseó ell agua de peçes e el aire de aves; en el cuarto día fermoseó e compuso el fuego de strellas fixas e planetas, et, por ende, dize Moisén en el capítulo primero: «Sean fechas lumbrarias en el firmamento del çielo, porque se aparte el día de la noche e sean tiempos e años». De lo cual fablando el Maestro de las Istorias en el capítulo sesto dize: «El Spíritu Santo non tan solamente quiso que fuessen las estrellas e planetas por fermosura e luz, mas aón quiso que fuessen en señal de los buenos e malos temporales», que son conoçidos e departidos por los doze signos.
Et si alguno dize: pues pareçe que el omne e las bestias e animales non fueron fechos de los elementos; a esto dezimos que las estrellas ansí criadas, como fuessen de naturaleza de fuego, començaron de se mover e, andando, calentaron el aire e el aire calentó ell agua e dell agua la tierra, et dende fueron criados todos los animales por mezclamiento de los elementos.
Aquí puede alguno dezir por qué non fueron todos de una condiçión; dezimos que aquéllos que tomaron más del fuego e del aire fueron más ligeros, ansí como las aves, e aquéllas que tomaron más de fuego que de aire buelan más ligero, ansí como gavilán, arexaque o vençejo, e las otras que tomaron más de aire o de agua buelan más pesado, ansí como ánades o milanos, garças e otras semejantes. E de las otras que tomaron más del fuego fueron coléricos, ansí como el león, ligero e colérico; et los que tomaron más de la tierra son malencónicos, ansí como el buey e el asno; et los que tomaron del elemento del agua fueron fremáticos, ansí como los pesçes, speçialmente sin scama.
Et d'essa parte en la cual egualmente fueron igualmente convenidos los elementos fue fecho el omne. Et por esto dize Moisén en el primero capítulo: «Formó Dios el omne del limo de la tierra». Et de su costilla formó a Eva et fizo sus almas de nada. Et, por ende, si alguno preguntasse cuál cosa fizo Dios de mayor dignidat, responden los sabios que el omne, et esto por muchas razones speçialmente por dos: la primera, porque los elementos eran ya entre sí muy bien igualados e convenidos e los planetas fuera de los logares donde començaron a moverse, segúnd lo afirman todos los astrólogos que d'esto tratan; la segunda razón fue porque Dios fizo solamente al omne e todas las otras cosas mandó que fuessen fechas, ca çierto es que más es fazer la cosa que mandarla fazer. Et si alguno dize cuáles cosas durarán por siempre, dezimos que aquéllas que fueron fechas de nada, ansí como spíritus, ánimas, yllé, e todas las cosas otras se bolverán en aquello de que fueron compuestas. Testimonio es de Philósopho.
Et, por ende, el mal avrá fin e'l bien nunca fenesçerá. Et si alguno dize por qué el mal avrá fin e el bien non, dezimos que el mal falló el diablo e non porque lo fizo Dios, et por ende el mal es nada, ca todas las cosas que son sin Dios son nada, ca Dios non fizo el mal, maguer algunos piensan que sean dos naturas, una de bien e otra de mal, e que el bien fizo Dios e el mal el diablo, lo cual es falso porque el mal non es natura, maguer lo fallasse el diablo cuando pecó.
E que el mal non sea por natura puédese mostrar por razón, ca toda natura o es sin comienço o començada; si es sin començamiento, ansí es Dios, el cual non es començado, mas començante todas las cosas. Et si es començada, en dos maneras, ca o es perpetua o non; si es perpetua, ansí son las cosas criadas de nada, segúnt dicho es; si non es perpetuo duradera, ansí son todas las cosas resulubles. E como el mal non sea ninguna d'estas cosas, síguese que nada es. Ca si viene sobre la criatura buena, corrómpela en su nature propriedat; et cuando d'ella se parte queda la criatura sana. Otrosí, el mal non tiene logar çierto dó ansí como en su fin. Et si alguno dize que ansí es el bien, que non está en un lugar, mas en muchos, yo le diría que el bien solamente es en Dios por cençia e en las otras cosas por graçia. Et si alguno me argüisse que semejante el mal es el diablo, yo le diría, salva graçia, ca si el mal fuesse cençialmente en el diablo aquel mesmo instante que Dios criara al diablo, luego fuera en él el mal et, maguer pecara, non oviera pena, lo cual es falso.
Et por ende, de aquestas razones nasçen dos conclusiones: la primera es que usar bien es naturaleza; la segunda es que mal usar es contra naturaleza. Por que non se deve ninguno maravillar porque el mal es tanto reprehendido, ca non nada de la naturaleza tiene, sobre lo cual es fundada toda la sancta Scriptura. Et de aquí nasçe común dezir de los doctores, que más pesa un pecado mortal que todo el mundo.
Lo cuarto crió Dios el mundo poniendo orden en todas essas cosas que crió. Et aquesto fue cuando todo ya criado puso la natura de cada cosa sobre sí e estableçióles sus çiertos cuerpos e derechos, cómo deven engendrar, nasçer, cresçer e morir, segúnt fuerça, propriedat e natura de cada una d'ellas. Et ansí que toda la obra de generaçión e corruçión fue comendada desde comienço del mundo a la naturaleza, segúnt fundamento de philosofía. E para esto bien conosçer, fueron falladas las sçiençias liberales, sin las cuales ninguno por sotil que sea non puede aver conosçimiento de natura, ca si non avemos perfeto conosçer por las sçiençias de todas las cosas es por defecto de nuestro fraco juizio, mas non por defecto de arte, de lo cual dize el Philósofo en el segundo libro de Methaphísica: «Bien ansí como los ojos de la lechuza a la claridat del sol, bien ansí el nuestro entendimiento a todas las cosas que son muy çiertas en la naturaleza, ca, si bien non las entendemos, es por defecto nuestro e non de naturaleza, ca en todo es sin defecto alguno».